HISTORIA 

Al parecer la iglesia de Cinco Villas fue construida, como el resto de las iglesias románicas de Soria, en el siglo XII, con la repoblación de la ciudad. Las Carmelitas Descalzas llegaron a Soria llamadas por el obispo Don Alonso Velázquez en 1581, ofreciendo la noble Doña Beatriz de Belmonte su casa- palacio para que se establecieran.

Las religiosas siguieron usando la antigua iglesia pero le cambiaron el nombre por el de la Santísima Trinidad que finalmente en 1.640 se declara en ruinas.

Unos ocho años después, siguiendo trazas del carmelita descalzo Fray Alonso de San José, comenzarán las obras del nuevo templo cuya obra arquitectónica finalizaría en torno a 1670 pero la conclusión decorativa del interior duraría hasta comienzos del siglo XVIII.

EL EDIFICIO 

De la iglesia destaca la portada, que sigue el modelo que Fr. Alberto de la Madre de Dios realizó para el convento de la Encarnación de Madrid, a la que Fr. Alonso de San José añade dos cuerpos laterales, con aletones, para la Iglesia que tenía capillas. Austera en decoración y formas geométricas. Cinco arcos de medio punto en la parte baja de la fachada (cegados los de los extremos), forman un pórtico elevado al que se accede por escalinatas laterales. En el centro una ventana adornada con un frontón semicircular que da luz al coro de las monjas y un frontón mayor triangular encima rematado por acróteras. El interior tiene forma de cruz latina, austero, muros enlucidos en cal sin más resaltes que la cornisa, de la cual arrancan las bóvedas. Resaltan también las yeserías de la bóveda de la cúpula y presbiterio.

 

En cuanto al arte mueble, destacar los ocho retablos. El mayor, el de San Juan de la Cruz, el de Santa Teresa del Niño Jesús, el de Santa Teresa y el de San Joaquín tienen tablas alusivas a los santos titulares y su decoración a pesar del estilo constructivo es mesurada, todos ellos entre 1680 y 1700. Destacar la ausencia de columnas salomónicas (son estriadas) tan habituales en el barroco, pues estaban prohibidas en la Orden del Carmen Descalzo. Algunos autores los atribuyen, los retablos, a Fray Francisco de Jesús, por su similitud con los que este autor realizó para el convento de Alba de Tormes. Los retablos del Niño de Praga (antiguo de San José de 1727) y los de San José y de Santa Ana son de 1.760, en estilo rococó, muchos más abigarrados en su decoración. La imagen de San José es de origen napolitano (comienzo del siglo XVIII).

Fuente: www.turismosoria.es